Pablo Pérez: El confitero de Rocha que conquistó el algoritmo y se transformó en fenómeno del humor nacional
Con más de medio millón de seguidores entre TikTok e Instagram, el creador de contenido repasa su vertiginoso ascenso digital, la sátira política que lo volvió viral y la audaz decisión de dejar su trabajo de toda la vida para apostar por el stand-up y el cine, en una nota imperdible con InfoRocha.
Hay historias que parecen escritas con el pulso impredecible de la era digital. La de Pablo Pérez es, sin duda, una de ellas. Hasta hace no mucho tiempo, la rutina de este rochense de 36 años transcurría entre la masa, el horno y el trabajo continuo en confiterías y panaderías, un oficio que ejercía desde los 15 años. Hoy, su rostro es reconocido en las calles, sus frases son repetidas por miles de internautas y sus métricas en redes sociales compiten con las de las principales figuras del espectáculo rioplatense.
Todo comenzó de la manera más cotidiana imaginable: un chiste doméstico grabado con la cámara de un teléfono celular de gama baja. La premisa, tan clásica como efectiva, giraba en torno al «miedo a la esposa». En el video, Pérez aparecía barriendo el patio de su casa, para luego irse alejando secuencia a secuencia hasta terminar barriendo en la zona del Paso Real. Aquella primera ocurrencia alcanzó las 15.000 reproducciones, una cifra que para él, en ese momento, significó un verdadero hito.
El camino, sin embargo, no estuvo exento de tropiezos insólitos. Fiel a un estilo desapegado de la tecnología, Pérez utilizaba una versión liviana de TikTok y no tenía la costumbre de guardar contraseñas. Al intentar descargar la versión completa de la aplicación para agregar música y subtítulos a sus videos, perdió el acceso a su cuenta original, donde ya había acumulado 5.000 seguidores. Lejos de desanimarse, volvió a empezar desde cero.
El «Partido Negro» y el estallido viral
El verdadero quiebre en la carrera digital de Pérez llegó cuando decidió explorar la comedia a través de la sátira social y política. Tras realizar una serie de castings ficticios para programas como Gran Hermano y La Voz —echando mano a un humor irreverente y profundamente autorreferencial—, concibió su proyecto más audaz: la fundación del «Partido Negro».
Bajo el eslogan implícito de «hacer plata sin trabajar», el personaje encarnaba una caricatura extrema del político demagogo. Con respuestas desopilantes a las preguntas de sus seguidores, el humorista construyó una narrativa surrealista. Ante la consulta de qué reformas llevaría a cabo como presidente, respondía que las de su casa porque tenía el patio arruinado; y al ser interrogado sobre el combate al narcotráfico respondía con absoluta soltura, que su estrategia sería asociarse con ellos.
Ese video en particular superó el millón de reproducciones en cuestión de horas y le otorgó una inyección de 25.000 seguidores en tan solo dos días. El fenómeno no tardó en cruzar fronteras: streamers argentinos reaccionaron a sus contenidos y populares cuentas uruguayas replicaron sus videos.
Actualmente, las cifras del comediante impresionan: suma 300.000 seguidores en TikTok, 250.000 en Instagram y roza los 50.000 en Facebook. Un dato no menor es que más del 56% de su audiencia en Instagram proviene de Argentina, un público con el que consolidó un vínculo especial a través de parodias y reacciones humorísticas durante los partidos de la selección albiceleste en el Mundial.
Del teléfono al escenario: la renuncia al trabajo convencional
El crecimiento exponencial en el entorno virtual trajo consigo el inevitable cruce con la realidad. Las llamadas para realizar promociones comerciales, saludos personalizados y la demanda del público por verlo en persona comenzaron a alterar la rutina del comediante.
El salto al stand-up no fue una decisión inmediata. Pérez admite que durante mucho tiempo declinó ofertas por no sentirse preparado para enfrentar a una audiencia en vivo. Sin embargo, tras una experiencia fortuita en Las Piedras —donde más de 60 personas se congregaron en una plaza pública solo para saludarlo tras una publicación casual— comenzó a perder el miedo al contacto directo.
Tras llenar sala en Atlántida y tener confirmada la presencia en salas de Treinta y Tres, Florida, Tacuarembó, Montevideo y Rocha, la carga horaria se volvió insostenible. Cumplir jornadas de 8 a 10 horas en la panadería y coordinar viajes, giras y producción de contenido para las redes lo puso frente a la encrucijada más importante de su vida:
«Trabajo desde los 15 o 16 años. Renunciar suena drástico, pero lo peor que me podía pasar era volver a la panadería o a otro trabajo convencional, de los cuales ninguno deshonra. Lo que no quería era estar dentro de 20 días trabajando y pensando en qué hubiera pasado si no lo intentaba», reflexiona Pérez.
Nuevos horizontes: Teatro y Cine
La apuesta ha rendido frutos. Con una agenda de presentaciones que incluye una función confirmada en el prestigioso Teatro 25 de Mayo de Rocha, Pérez continúa expandiendo su registro artístico. Recientemente inició el rodaje de su primera película, un proyecto que encara con el mismo asombro con el que vive su día a día.
Pese al éxito, el humorista mantiene intacta la sencillez que lo caracteriza. Asegura que sigue grabando sus videos con la misma espontaneidad del principio, sin recurrir a grandes producciones ni celulares de última generación, convencido de que la clave del humor reside en la autenticidad y en la capacidad de reírse de uno mismo.




