Esos son Comunistas!!
Escribe Carlos Calabuig
Hay nuevas autoridades en la Liga Rochense de Fútbol y es acertado darle tiempo para trabajar, y luego si, aunque tengamos pocas expectativas, poder opinar objetivamente sobre la gestión.
Nuestro fútbol es rehén de ligas pobres y desprestigiadas, con pocas perspectivas de cambios que mejoren esa realidad. Es un concepto válido para todo el departamento y responde a causas concretas: ligas pobres en el sentido que no han logrado fortalecer el sustento económico para su estabilidad, y desprestigiadas por el accionar de muchos dirigentes, neutrales y clubes afiliados. Son los que deben garantizar la institucionalidad, que fundamentalmente se logra respetando los reglamentos. A esta altura no hay duda, ese es el karma de nuestro fútbol.
Venimos de presenciar un conflicto de poder por el control de la Liga Rochense, que en realidad no nos asombra. La liga es un ámbito muy llamativo en lo individual para marcar presencia, relacionarse y escalar posiciones a través de la Confederación regional, seguir después por OFI, luego AUF, y paramos aquí para no ser tan ambiciosos. También es muy llamativo para el político, donde permanentemente puede tener la exposición que necesita. Son ámbitos donde tal vez es de difícil acceso para el más capaz, pero no para el más audaz.
Si vemos que todo surge de un combo de protagonismos excesivos, cuestiones políticas y económicas determinantes, sumando ambiciones personales, será muy fácil deducir esa obsesión por el gobierno de la liga. Lo triste es que para el fútbol nuestro (que está mal de salud) eso no es bueno; es el peor remedio, porque no hay duda que divide y termina restando capacidad para trabajar juntos, que realmente es lo necesario para cambiar el rumbo. Ojalá que los próximos intentos sean para mejorar y jerarquizar la liga. Es lo que todos deseamos; no que se iguale para abajo y los clubes de 1ª. División terminen jugando el Campeonato de Barrios.
Se comenta en los pasillos que toda esta movida del fútbol tiene un importante componente político y se asocia con algún colectivo y cuestiones personales. Es muy delicado y desagradable suponer que sobre el objetivo principal que es el beneficio comunitario, importen posiciones individuales. Cuando algunos vuelcan esfuerzos en esto, otros hacen lo imposible, para contribuir al éxito colectivo.
Preferimos imaginar al fútbol así, que tiene cabida transparente para todo, hasta para mezclar política, poder y religión, y al final lograr una sonrisa.
Silvio Berlusconi, reconocido empresario, político (líder de “Forza Italia”), periodista, magnate de los medios de comunicación, era dueño y presidente del AC Milán cuando en la temporada 1988/89, ganó la Liga de Campeones de Europa. En la final, disputada en Barcelona, enfrentaron al Steaua Bucarest de Rumania, país de las democracias populares de Europa oriental de aquellos tiempos.
El día anterior a la final, la delegación del Milán, católicos como el 80% de los italianos, concurrió a la catedral para pedir por el triunfo del club y Berlusconi acompañó la visita. Cuando le agradecieron a Berlusconi el gesto de acompañar la delegación, aclaró que “solo fue a avisar que esos eran Comunistas”.
No sé si el Señor escuchó los pedidos del AC Milán, o fue por el aviso de Berlusconi que el Steaua ya no tuvo chance. Lo cierto es que Milán goleó 4 a 0 y fue Campeón de Europa.
Con humor y respetuosamente, no creo que el Señor intervenga en Rocha. Pero por las dudas hagamos gestiones con Mandrake.
Felices Pascuas.




