Personas en situación de calle
20250624/ Daniel Rodriguez - adhocFOTOS/ URUGUAY/ MONTEVIDEO/ CENTRO/ durante ola de frio polar por el centro, Montevideo. En la foto: durante ola de frio polar por el centro, Montevideo. Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS
Escribe Juan M. Jara
Hoy veremos una realidad que está a la vista de todos y que nos preocupa profundamente como comunidad: el aumento de las personas en situación de calle, con un impacto que se siente con especial fuerza tanto aquí en nuestra ciudad de Rocha como en la frontera de Chuy.
Antes de entrar en detalle, es fundamental dejar claro que no somos ajenos a la tragedia humana que esto representa. Sabemos que detrás de cada persona que duerme a la intemperie hay historias complejas de vulnerabilidad, problemas de salud mental o adicciones. Sin embargo, como residentes y trabajadores de este departamento, también tenemos el deber de hablar con franqueza sobre cómo esta situación está afectando nuestra calidad de vida, nuestra tranquilidad y nuestros espacios comunes.
Hoy en día, la presencia sostenida de personas pernoctando en la vía pública nos está trayendo una serie de inconvenientes diarios que ya no podemos pasar por alto:
Deterioro y ocupación de los espacios públicos: Nuestras plazas, veredas, cajeros automáticos y las entradas de comercios y viviendas están siendo utilizados como refugios permanentes. Espacios que fueron diseñados para el disfrute de las familias, de nuestros niños y mayores, hoy están ocupados, limitando nuestro derecho a transitar y disfrutar de nuestra propia ciudad.
Problemas de higiene y salubridad: Al no contar con instalaciones sanitarias, lamentablemente presenciamos a diario cómo las calles y espacios verdes se convierten en baños públicos. Esto genera olores insoportables, acumulación de basura y focos de insalubridad que nos exponen a todos, además de obligar a los propios vecinos y comerciantes a limpiar estos desechos cada mañana.
Afectación a la convivencia y sensación de inseguridad: Si bien no todas las personas en situación de calle cometen delitos, es innegable que muchas de estas situaciones vienen acompañadas de consumo problemático de sustancias. Esto genera episodios de alteraciones en la vía pública, gritos, conflictos entre ellos mismos y en ocasiones, conductas agresivas hacia los transeúntes o quienes se niegan a darles dinero. Esta dinámica rompe la tranquilidad de nuestros barrios y genera un clima de inseguridad constante, especialmente para la población más vulnerable como los ancianos y los niños.
Impacto negativo en el comercio local: Para una zona de fuerte impronta comercial y turística como lo es el Chuy, y para el centro de nuestra capital rochense, esto es un golpe directo. La presencia permanente de personas acampando o pidiendo en las puertas de los locales aleja a los clientes y turistas, perjudicando el esfuerzo de los comerciantes locales que ya de por sí enfrentan los desafíos económicos diarios.
Vecinos, la tolerancia y la empatía no deben confundirse con la resignación. No podemos naturalizar el hecho de esquivar colchones en la vereda o tener miedo de cruzar por ciertas calles a determinadas horas.
Nuestra intención al plantear esto no es estigmatizar, sino visibilizar un problema que ha desbordado a la comunidad. Necesitamos que las autoridades competentes —ya sea desde el gobierno departamental, el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y el Ministerio del Interior— asuman su responsabilidad con mayor firmeza. Precisamos respuestas integrales: no se trata simplemente de correr a estas personas de una cuadra a la otra, sino de que las instituciones brinden la contención sanitaria y social que corresponde, a la vez que se garantiza nuestro derecho al orden, la higiene y la seguridad en nuestros barrios.
Es momento de organizarnos, alzar la voz y exigir soluciones concretas para recuperar la tranquilidad y el orden en Rocha y en el Chuy.




