abril 12, 2026

Equinoterapia en las Unidades Militares de Rocha

Escribe Juan M. Jara

Estimados vecinos y vecinas, es un gusto saludarlos y compartir unos minutos con ustedes.

Hoy quiero hablarles de algo que sucede aquí cerca, en el Batallón de Infantería Mecanizado Nro. 12 y en la Compañía San Miguel, y que quizás muchos conocemos de vista, pero no siempre dimensionamos su impacto: los Centros de Equinoterapia.

Estos espacios son mucho más que un picadero con caballos; son lugares donde ocurre la transformación. La equinoterapia es una disciplina integral que utiliza al caballo como un mediador para la rehabilitación y el desarrollo de personas con diversas discapacidades o condiciones de salud.

¿Por qué son tan importantes para nuestra comunidad?

La importancia de estos centros radica en los tres pilares fundamentales que aportan a sus usuarios:

Rehabilitación física: El movimiento del caballo es único; transmite al jinete impulsos rítmicos que son casi idénticos a la marcha humana. Esto ayuda a mejorar el equilibrio, la postura y el tono muscular de niños y adultos que, de otra forma, tendrían procesos mucho más lentos y costosos.

Bienestar psicológico y emocional: El vínculo que se crea con el animal es mágico. Para un usuario, el caballo no juzga; ofrece compañía y seguridad. Esto eleva la autoestima, reduce la ansiedad y fomenta la confianza en uno mismo.

Integración Social: Estos centros, sostenidos por el compromiso del Ejército y el apoyo de la comunidad, funcionan como puntos de encuentro. Aquí las familias se apoyan, los usuarios se sienten incluidos y se rompen las barreras del aislamiento.

Cuando hablamos del Batallón Nro. 12 y de la Compañía San Miguel, hablamos de soldados que no solo cuidan nuestra seguridad, sino que también ponen su sensibilidad y sus recursos al servicio de la salud. Ver a un niño sonreír al subir al caballo o notar cómo mejora su movilidad tras unos meses de terapia es la prueba más clara de que la calidad de vida está mejorando gracias a este esfuerzo conjunto.

Mantener estos centros abiertos y funcionando es vital. Son un orgullo para nuestra zona y un ejemplo de cómo la unión entre instituciones y vecinos puede cambiar realidades de forma directa y humana.

Sigamos apoyando y valorando este trabajo, porque un vecino que mejora su salud gracias a la equinoterapia, es una familia más fuerte y una comunidad más sana para todos.