abril 29, 2026

Rompamos el silencio: La salud mental es asunto de todos los rochenses

Escribe Juan M. Jara

Hablar del clima, de la temporada turística, del fútbol o del último temporal en la costa es moneda corriente en nuestras tradicionales rondas de mate. Sin embargo, hay un tema que suele quedarse fuera de la charla, escondido bajo la alfombra del estigma y el miedo al «qué dirán», nuestra salud mental.

Como comunidad, los rochenses nos caracterizamos por ser solidarios. Sabemos tenderle la mano al vecino cuando el clima golpea o cuando la situación económica aprieta. Pero, ¿qué pasa cuando la tormenta no está afuera, sino en la cabeza y en el corazón de quien tenemos al lado?

La realidad que no queremos ver

Uruguay enfrenta desde hace años una crisis silenciosa con tasas de suicidio y depresión que nos alarman a nivel nacional y nuestro departamento de Rocha no es ajeno a esta realidad. Detrás de la belleza de nuestras playas, palmares y sierras, hay vecinos de la capital departamental, de Chuy, Castillos, Lascano, La Paloma y de cada rincón rural que libran batallas invisibles contra la ansiedad, la depresión o la soledad.

A menudo, vivir en ciudades y pueblos donde «nos conocemos todos» tiene una doble cara. Por un lado, nos da un sentido de pertenencia hermoso; por el otro, el miedo a ser juzgados hace que muchos prefieran sufrir en silencio antes de pedir ayuda psicológica o psiquiátrica. Crecer con la idea de que «hay que ser fuerte» o que «es solo una mala racha» nos está costando vidas.

El rol de la comunidad: De la crítica a la empatía

Es hora de cambiar la forma en la que nos relacionamos con la salud mental. Necesitamos transformar ese «pueblo chico» en una red de contención real.

•Validar el dolor del otro: Una enfermedad mental es tan real como una pierna rota o una diabetes. No se cura con un simple «échale ganas».

•Escuchar sin juzgar: A veces, el mayor acto de amor y vecindad es cebar un mate en silencio y prestar una oreja sin interrumpir, sin dar consejos mágicos, simplemente estando presentes.

•Derribar el tabú: Ir a terapia o tomar medicación psiquiátrica debe dejar de ser un secreto. Normalizar estas conversaciones en nuestra mesa familiar es el primer paso para sanar.

Un llamado a las instituciones

Por supuesto, la empatía vecinal no sustituye a la atención médica profesional. Necesitamos exigir colectivamente que el acceso a la salud mental en Rocha deje de ser un privilegio o un trámite burocrático interminable.

No es justo que conseguir hora con un especialista tome meses, o que en muchos casos dependamos de viajar a Montevideo para recibir tratamientos complejos. La salud pública y las mutualistas privadas deben descentralizar los recursos y garantizar que cualquier rochense, viva en el centro de la ciudad o en el interior profundo del departamento, tenga asistencia oportuna y de calidad.

Cuidarnos entre todos

Vecinos, la salud mental no es un problema individual; es un desafío colectivo. Si notas que alguien de tu entorno está aislado, irritable, o simplemente «apagado», acércate. Una pregunta tan simple como «¿Estás bien? Acá estoy para escucharte» puede ser el salvavidas que alguien necesita.

Cuidemos nuestras playas y nuestros montes, sí, pero empecemos por cuidar a nuestra gente. Hagamos de Rocha un departamento donde pedir ayuda sea un acto de valentía aplaudido por todos, y no un secreto que deba esconderse.