junio 24, 2026

Vehículos del Ejército serán utilizados en la lucha contra la inseguridad

El Ministerio del Interior, en coordinación con el Ministerio de Defensa, implementará el uso de vehículos blindados Mamba MK7 para reforzar el patrullaje en barrios de Montevideo que presentan altos índices de violencia, y en los que la policía hace varios años perdió el control.

El anuncio fue realizado por el ministro del Interior, Carlos Negro, ante la Comisión Especial de Seguridad y Convivencia de la Cámara de Diputados, donde precisó que estas unidades estarán integradas a los operativos.

Esto muestra claramente que la situación de inseguridad es peor de lo que parece, ya que utilizar vehículos militares, donados por los Estados Unidos va contra los “principios” de quienes hoy integran el gobierno nacional. Sin dudas este parece ser el último “manotazo de ahogado” del presidente Yamandú Orsi para intentar cambiar una situación muy compleja, a tal punto que muchos piensan -y lo manifestaron- es una batalla perdida.

Unidades donadas por Estados Unidos

Según consta en la versión taquigráfica de la sesión parlamentaria, Negro explicó que los vehículos «serán destinados al estricto patrullaje de las zonas con mayor incidencia de criminalidad». Esta medida implica un cambio en el destino original de las unidades, ya que las 13 unidades estaban inicialmente previstas para las misiones de paz del Ejército Nacional en el exterior.

Los Mamba MK7 son fabricados por la empresa sudafricana OSPREA Logistics, especialista en vehículos militares protegidos. Estas unidades están diseñadas para operar en entornos extremos y cuentan con una configuración mecánica que garantiza movilidad en terrenos difíciles gracias a su motor de 6.5 litros refrigerados por aire y su tracción total 4×4 con dos velocidades.

A pesar de su robustez, el Mamba MK7 alcanza una velocidad máxima de 105 km/h en carretera, lo que facilita su desplazamiento rápido hacia las zonas de intervención. Su diseño interior es modular, lo que permite reconfigurarlo según la necesidad del operativo, ya sea como transporte de tropas, ambulancia blindada, vehículo de mando y control o unidad para la eliminación de artefactos explosivos.

Seguridad de la tripulación

Resistencia a explosivos: Posee una certificación Stanag 4A4B, lo que le permite soportar la detonación de minas antitanque de hasta 10 kilogramos de explosivo.

Blindaje balístico: Cuenta con el nivel B7, el estándar más alto de protección civil, capaz de resistir impactos de munición perforante de fusiles de alta velocidad y disparos de francotiradores.

Diseño defensivo: El casco está reforzado y los asientos están diseñados específicamente para mitigar el impacto de explosiones de minas.