febrero 4, 2026

“El Hospital de Rocha está colapsado”, afirmó Santiago Segredo

En los últimos días se han registrado nuevos episodios de violencia contra funcionarios y médicos en varios centros de salud, lo que ha reavivado el debate sobre la inseguridad laboral en el sector. La Asociación de Funcionarios de Salud Pública ya había advertido a fines del 2025 que se contabilizaban más de 40 agresiones en hospitales y policlínicas del país, cifra que continúa en aumento.

Una de las principales demandas del sindicato es la implementación de protocolos generales y claros que establezcan los pasos a seguir ante un episodio de violencia, además de la obligación de las direcciones de brindar respaldo institucional a los trabajadores.

En ese marco, estuvimos dialogando con Santiago Segredo, integrante del gremio de la Federación de Funcionarios de Salud Pública, quién mencionó en varias oportunidades la falta de empatía en todos los que de una u otra manera integran este sub mundo, que abarca a los pacientes, funcionarios y médicos, entre otros. El dirigente afirmó que la violencia en la salud refleja una problemática social más amplia, en la que la intolerancia y la agresión como mecanismo para obtener atención rápida están cada vez más presentes, agregando que la violencia se ha naturalizado en diferentes ámbitos sociales y mediáticos.

Aprovechamos la oportunidad para hablar sobre diferentes temas con Segredo, quien mostró su disconformidad a la hora de evaluar la situación de los funcionarios, “seguimos postergados, el aumento que tuvimos fue paupérrimo, para nosotros fue apenas un reajuste. Hoy por hoy los profesionales de la salud, me refiero a auxiliares de servicios, enfermería, rayos, al equipo no médico, es el que está más postergado. Nosotros andamos en 30.000 pesos y queremos el mismo salario que un maestro o que un policía. A eso apuntamos, queremos llegar a 55.000 pesos, sabemos que es larga la brecha y que somos muchos”, expreso, y agregó, “esta situación nos obliga a redoblar esfuerzos y contradecirnos, ya que peleamos por las 6 horas y después terminamos haciendo 12, y algunos 18. Entonces, ahí está la contradicción del trabajador de la salud no médico. No rinde como debe, se enferma, y ahí vienen las certificaciones”.

¿Cómo está el Hospital de Rocha?

“Si hablamos de infraestructura el Hospital ha mejorado, por ejemplo yo cuando entré a trabajar hace ya 21 años, en la sala había 33 camas y estaban separadas por cortinas. Hoy la hotelería ha mejorado muchísimo. Ha habido un deterioro general en tema de pacientes, imagínate que en mis inicios los pacientes te traían huevos de regalo, la gente era distinta, ni mejor ni peor, distinta, había más empatía, más empatía desde nuestra parte, del personal de la salud y más empatía de parte del usuario y de la familia.

Se nota un deterioro en el relacionamiento, que desde mi punto de vista está vinculado al consumismo de la sociedad, hoy es impresionante, y abarca no solamente a gurises de 12, 15 años, sino que abarca a gente de 40, 50 años, y eso lleva al endeudamiento, a la ruptura de las familias, al consumo de sustancias y ahí empieza el problema que después se refleja en el diario vivir y que muchas veces termina con los hechos de violencia que todos conocemos”, respondió.

“Imagínate que en estas últimas semanas, en estos últimos meses, estamos trabajando a cupo lleno, con todas las camas ocupadas, hemos llegado a tener las dos reanimaciones llenas, hemos tenido que poner pacientes en el corredor, llegamos al punto de tener ocho pacientes ingresados en la sala que se utiliza como ambulatorio, por temas sociales, de salud mental, pero son ocho pacientes que están ingresados, en la parte de adelante, o sea dejando la parte de internación tenemos ocho pacientes más, entonces, vas al hospital, yo los invito a ir para que vean lo que sucede después de determinada hora, tenemos muchos pacientes sociales, muchos pacientes de consumo, muchos pacientes en situación de calle, a los que hay que atender, nosotros atendemos a una sociedad vulnerable, entonces vuelvo a lo anterior, si tu pierdes la empatía con toda esa gente que es la más vulnerable, que la está pasando mal, obviamente muchos porque ellos lo decidieron, pero por eso no los vas a tratar mal, no los podemos descartar como sociedad, tenemos que tener empatía.

Hoy el Hospital está siendo colapsado por la cantidad de pacientes que se han venido, por un tema económico, para mí no hay otra opción que no sea económico, pero bueno, ellos lo eligen y eso lleva a que esté colapsado. Hoy tenemos 15, 16 camas en Medicina, obviamente que mejoró la estructura y la tecnología, el CTI, la sala de diálisis ocupan un lugar muy importante, y ese es uno de los motivos por el cual el hospital ha quedado chico”, amplió el dirigente sindical.

¿Cómo es la relación con la Dirección del Hospital?

“Hay un diálogo fluido, nosotros nos reunimos, hacemos planteamientos, ellos nos escuchan, pero no tenemos injerencia en las decisiones que después se toman, ellos son el equipo de gestión y son los que están a cargo del Hospital. Nosotros como sindicato tenemos la preocupación de la falta de recursos humanos, el tema de las ambulancias, el tema de la contratación, entonces eso se lo vamos volcando y ellos lo van absorbiendo y van tomando las decisiones que ellos consideran pertinentes”, manifestó a InfoRocha.

“Faltan funcionarios, nosotros tenemos que tener rayos las 24 horas, farmacia las 24 horas, laboratorio las 24 horas, somos un hospital regional que no tiene farmacias las 24 horas, esas cosas no pueden pasar, y así sucesivamente, no solamente nos faltan auxiliares, nos faltan enfermerías, nos faltan licenciados, nos faltan médicos, nos faltan especialistas, nos faltan radiólogos, nos faltan licenciados en laboratorios, nos faltan fisioterapeutas, ¿entiendes?, muchas veces escuchamos decir faltan psiquiatras, si por supuesto que faltan, pero no es lo único, el tema psiquiatras está en luz en roja, hay uno para todo el departamento, para un departamento que está entre los primeros en cuanto al índice más alto nivel de suicidios y de patologías de salud mental, vamos contra flecha y obviamente los psiquiatras que teníamos han ido renunciando por el volumen de cantidad de gente, cantidad de patologías, que con el tema de consumo han aumentado, también operadores terapéuticos hacen falta, tenemos uno solo, o sea hay muchas carencias, entonces nosotros hacemos hincapié en que ya se terminó eso de que recién asumimos, que no ha llegado el presupuesto, porque acá hay discursos que ya están trillados, nosotros ya los conocemos, y creemos que este es el año en que el hospital tiene que evolucionar y tiene que evolucionar para mejor, ¿qué quiere decir eso?, que tiene que aumentar los recursos humanos, que tiene que haber cambio de flota, que las condiciones laborales tienen que mejorar, no puedes estar esperando un especialista nueve meses, no puedes ir a la farmacia y que la medicación que supuestamente ahora no está pasando, pero no puede pasar, que no vayas a buscar la medicación para la presión y no la tengas, cosas así, que son cotidianas y que te lo dice la gente, entonces hay que poner la cabeza y hay que empezar a mejorar, si esta gente quiere mejorar el hospital este es el año”, agregó.

Sobre el final, Santiago Segredo dijo, “agradezco a todos los usuarios y a todos mis compañeros, a los que siempre les digo hay que tener empatía, porque el paciente que está al otro lado es el vulnerable y obviamente que nosotros estamos cansados, estamos con problemas, con salarios bajos, pero esto que hacemos es por vocación, hay que mejorar el diálogo, también se los digo a los médicos, tienen que hablar con la familia, tienen que decirles la realidad a los pacientes, bajarse del pedestal y acercarse a la gente, ser empáticos”.

Una charla muy interesante, esclarecedora de un panorama complejo en el Hospital de Rocha, que tiene carencias de todo tipo, y que por diferentes circunstancias se encuentra colapsado, atendiendo a la parte más vulnerable de la sociedad, que crece día a día, reflejo del deterioro de la misma.