mayo 7, 2026

El MIDES en Rocha: La deuda que no quieren pagar

Escribe Juan M. Jara

Todos sabemos que Rocha tiene dos caras. Está la de la postal de verano, la de las playas llenas y el turismo que los políticos usan para aplaudirse en los discursos. Pero hay otra cara que duele y que el Estado prefiere esconder: la del invierno crudo, la de la falta de oportunidades y la de la gente que la pasa mal todo el año, no solo en enero.

Ahí es donde el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) tendría que ser un escudo para la gente. Pero los que caminamos los barrios, vemos otra cosa: un escudo oxidado, lento y, sobre todo, ausente.

Hoy parece que las decisiones se toman atrás de un escritorio allá en Montevideo, lejísimos de las verdaderas urgencias de nuestra gente. Los problemas se amontonan y del otro lado solo hay silencio.

Ver gente en situación de calle o viviendo en condiciones precarias sigue siendo una herida abierta en el departamento. Las respuestas del MIDES llegan tarde o son puros parches. Los refugios están a tope y funcionan solo para «apagar incendios» por un rato, pero no le solucionan la vida a nadie a largo plazo. Hay una realidad que duele: cuando el frío aprieta en Rocha, la burocracia no calienta a nadie.

Los programas de ayuda son rígidos, hay pocos cupos y te piden mil requisitos; un laberinto de papeles imposible de entender cuando tienes la urgencia del hambre hoy.

A esto súmale el abandono en temas urgentes y complejos como la salud mental o las adicciones. Las derivaciones demoran una eternidad. Sabemos que los técnicos a veces hacen maravillas con lo poco que tienen, pero están desbordados y sin presupuesto para hacer un seguimiento real. Se perdió el «cara a cara». El MIDES dejó de embarrarse los zapatos en los barrios de Rocha, de Chuy, de Castillos o de Lascano. Ahora parece que todo se atiende detrás de un teléfono.

Eso de que estamos «descentralizados» es un cuento. Las oficinas locales no tienen el poder ni la plata para actuar rápido, que es como hay que actuar cuando hay pobreza. A nuestros jóvenes, que quedan de rehenes de la zafra de verano, nadie les ofrece programas en serio para capacitarse o trabajar en invierno y que no queden por fuera del sistema.

Desde el Grupo 18 de Mayo no nos vamos a resignar a que la asistencia social sea solo administrar la miseria. Exigimos un MIDES que vuelva a la calle, que mire a los rochenses a los ojos y que entienda que atrás de un expediente hay una familia, un niño o un abuelo que no puede esperar a que a los políticos les den los tiempos.

El desarrollo de nuestra gente no se festeja porque sobró plata o porque cerraron bien los números de una planilla de Excel en la capital. El desarrollo se mide en dignidad. Y hoy, acá en Rocha, el Estado nos debe mucha dignidad.